La música y la política


Hoy, en México, está de moda hablar de política. En época de elecciones todos quieren opinar, todos tienen un punto de vista, y todos quieren que decir algo.

Hoy, la gente puede increpar públicamente a un candidato presidencial, o puede, incluso acorralarlo en la esquina de una universidad, y tomar video con su cámara del celular. Pero no siempre fue así, ni en el mundo, y mucho menos en México.

Alguna vez, Tony Iommi (guitarrista de Black Sabbath) dijo en entrevista: La música, es el reflejo de cómo está la sociedad. Y ésta frase, no podría haber sido más acertada.

Desde los inicios de la música, con Beethoven y su tercera sinfonía (dedicada a Napoleón Bonaparte, y luego de un desencanto sólo llamada “Sinfonía Eroica”), ésta siempre ha tenido un rol fundamental reflejando el sentir, y pensar de un pueblo.

Es en los 60’s, cuando empieza a tener un rol mucho más marcado en la política, y la influencia en la gente. Masivamente, en Woodstock, es cuando los movimientos en pro de la paz, y en contra del racismo se hacen notorios en USA y el mundo. Artistas como Deep Purple, The Beatles, Jimmy Hendrix, o Janis Joplin son solo algunos de los que retan al sistema. El gobierno consideraba a estas personas incendiarias, por declaraciones como: “Leo, pinto, y no odio a los negros (Janis Joplin)”. Venían a proponer un cambio en el estilo de vida, y creencias establecidas, en el "deber ser".

Canciones sarcásticas, como “Mercedes Benz” de Janis Joplin, describirían una economía basada en el consumismo, como la que hoy vivimos.



Los gobiernos, lejos de volverse tolerantes con estas canciones (y formas de expresión populares), endurecen sus sistemas de censuras. Las radiodifusoras sólo ponían canciones que se les permitían en los filtros establecidos, y en las tiendas sólo se vendían discos, que estaban previamente aprobados.

En los 80’s, niños que crecieron escuchando a estas bandas, y contagiados por el mismo espíritu de inconformidad y cambio; expresan su sentir y pensar en las letras, y acciones de sus grupos. Y es así como en esta época surgen bandas tan dispares, y lejanas como U2, y Twisted Sister, y nacen haciendo ruido social.

U2, creada en Irlanda a comienzos de los 80, empieza una larga carrera de éxitos. Canciones como “Bad”, no sólo son para lograr millones de discos vendidos, sino para denunciar cánceres sociales. “Bad” está dedicada a un amigo de Bono, que murió a los 21 años de una sobredosis de heroína, y el cantante no duda en decirlo cuando la tocan.



En una sociedad más consciente, y comunicada, que en los 60’s, Bono ha conseguido ser nominado 3 veces para el Nobel de la Paz, ha organizado varias campañas financieras, a nivel mundial, para pelear contra el hambre en África, para ayuda financiera a países en vías de desarrollo, y hasta para encontrar los cuerpos de los desaparecidos durante la dictadura de Augusto Pinochet, en Chile.

Pero no todo ha sido miel sobre hojuelas. Para que U2, pudiera hacer todo eso, grupos como Twisted Sister, tuvieron que pasar la navaja de la censura, y llevarla hasta sus últimas consecuencias: la corte. En USA, a mediados de los 80’s, se creó la PMRC (Parent Music Resource Center), una agencia dedicada a escuchar el contenido lírico de las canciones, y analizar el “arte” de las portadas de los discos, decidiendo así, si podían o no, ser lanzados al público en USA.

Twisted Sister, llego hasta el senado, por la canción “We’re not gonna take it”. Una canción, que en su letra dice: “Tenemos el derecho a escoger, y no lo vamos a perder, esta es nuestra vida, es nuestra canción”, fueron consideradas (junto con el video), como agresivas. Esto, debido a que “incitaban a los jóvenes, a levantarse en contra de sus padres, y de las autoridades establecidas”. Hoy, tal vez el video parezca irrisorio.



Luego de varias semanas, de declaraciones frente al senado (no sólo de Dee Snider, cantante de Twisted Sister, sino de varios más), a lo más que se llegó, fue a poner la estampa “Parental Advisory Recomended” en los discos, que hoy se comercializan, marcando así, lo que sería una de las primeras grandes batallas legales del rock.

Con una audiencia lista, y algunas batallas ganadas, el terreno estaba preparado para que en los 90’s surgieran agrupaciones que criticaran de frente a los gobiernos y, en sus canciones, compartieran sus ideas con la gente. Tales son los casos de “Rage Against the Machine” en USA, y de “Molotov” en México.
Rage Against the Machine, tal y como su nombre lo indica, es una agrupación que va en contra del sistema. Sus canciones son en contra del capitalismo, la globalización, la guerra, y todo lo que esto genere. Canciones como “Killing in the name”, o “Wake Up” son claros ejemplos. Las letras, incitan a ir en contra, a cuestionar, a recuperar el poder perdido por la sociedad. Su impacto ha sido tal, que han participado (su cantante, Zack de la Rocha), incluso, en algunos movimientos derivados del EZLN en México.



Molotov, por su parte, nació en una etapa en que en México, no se le podía decir nada a “papá gobierno” (como le dice irónicamente Alex Lora). Apenas despegando su carrera, tuvieron que irse a España para poder continuar. Una de las canciones que más pegó fue “Gimme the power”, de su álbum “¿Dónde jugarán las niñas? (1997)”



Esta canción describe una realidad, que (tal vez) quince años después, no haya cambiado nada. Y, tal vez por eso, este Junio, se estrena una película con el mismo nombre.



La música, desde su nacimiento, ha formado parte de la política. Ejerciendo su derecho a la libertad de expresión, se dice lo que se piensan, y se busca entablar un diálogo, encontrar interlocutor, ya sean sus fans, o el gobierno.

Tal vez Molotov, o Rage Against the Machine, no sean las personas mejor habladas del planeta, pero buscan que sus palabras encuentren auditorio, y que éstas generen alguna reacción. Tal vez U2, no se exprese en la misma manera, pero Bono, con sus acciones sociales, ha logrado trascender más allá de las palabras.

Lo que vemos, es que las quejas, en todo el mundo, y todo el tiempo han sido las mismas: mejores sociedades, más oportunidades, más igualdad. Y estas quejas no son contra empresarios, académicos, o familias; es contra el gobierno. Tal vez, esto quiera decir, que la sociedad cambia más rápido que el gobierno. Tal vez esto quiera decir que, aunque nos lo quieren vender al revés, los que en realidad están en el poder, somos nosotros, la gente. Y ha sido la gente, la que ha hecho cosas para cambiar a la sociedad, el gobierno, si acaso, presto recursos.

La música, los artistas, y las letras de las canciones, han ido moldeando, desde hace ya 6 décadas, el curso de la historia y al parecer, seguirán haciéndolo. Tal vez por eso se dice, que la vida es un rock… porque el rock, es vida.

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