UNA PÉRDIDA DE TIEMPO




Dicen que el hombre es tan grande como sus sueños. Que los sueños habitan en las estrellas, y que el cielo es el límite de ellos.

Yo recuerdo que en mis clases de primaria, y secundaria, me decían que los hombres de antaño, imaginaban que la Tierra era plana, y que uno podía caer por los bordes. Que el mundo lo cargaba Atlas sobre sus hombros, y que alguna vez quiso engañar a Hércules para que lo sustituyera. Que utilizando un grillo gigante, o un gran cañón, el hombre llegaría a la luna. O que cayendo en un hoyo gigante, el hombre llegaría al centro de la Tierra, y vería civilizaciones perdidas.

Las personas, antes vivían dos vidas, una de niñas con capas rojas y lobos y cazadores; y otra de campo y caballos, y siembra y cosecha. No había nada de malo en vivir así, es mas, recuerdo que el señor que escribió la historia de la golondrina que dialogaba con la estatua de un príncipe, se volvió muy famoso y hasta publicó uno que otro de sus cuentos.

Luego, algunas personas, trataron hacer los sueños de aquellas personas, realidad. Resultó que a los pocos años, un hombre pudo pisar la luna, y otro pudo viajar más de 1,000 leguas bajo el agua.

Después, cuando estaba un poco más grande, escuche de un señor que decía que tenia un sueño, donde la gente de diferentes raza y religión vivía junta. Y había otro señor que le contestaba, diciendo que también había soñado con algo similar, con un lugar, donde no había religiones, ni países, ni guerras, ni hambre, ni pobres.

Pero esas eran otras épocas. A algunas personas les pareció que no eran tan buenas ideas, y a esos dos señores, desafortunadamente los mataron. Yo creo que a algunas personas, esos sueños, más bien les daban  pesadillas.

Hace poco otro señor (que creo que alcanzo a ver la primera vez que el hombre piso la Luna), y supongo que preocupado me pasara lo mismo que a los señores que asesinaron, me dijo que no soñara despierto. Que dedicara mi tiempo a cosas más productivas, a cosas más seguras, más aterrizadas... vaya, a cosas de adultos.

Fue entonces cuando decidí que trataría de realizar el sueno de alguien más que conociera. 

Me puse a buscar y, desafortunadamente, encontré que el consejo que el señor me acababa de dar, lo seguían casi todos. Ya nadie soñaba, y casi todos lo consideran una perdida de tiempo, una tontería.

Creo que se acabaron las épocas de muñecos de madera que dicen ser niños de verdad, de perseguir ballenas blancas, de máquinas conscientes que imitaban y servían a las personas, de mundos felices, y de novelas que decían que el futuro estaba en 1984.

Lo que toca ahora, es vivir en el hoy, dejar de perder el tiempo, y ponerse a trabajar. Hacer tu deber ciudadano, dejar de ser un niño, dejar de fantasear, pagar impuestos, escuchar las noticias, usar corbata, bolear tus zapatos, y madrugar para que no te toque tráfico. Comportarse profesionalemente, y no reír mucho en la oficina para no distraer a los compañeros con cosas triviales. Ganar dinero, y comprar cosas que deseas (no que sueñas, recuerda que eso es perder el tiempo).

Supongo, que ya que el hombre llegó a la Luna, el cielo... pues está más cerca ¿no? ¿Será por eso, que nuestro limite esta tan abajo? Supongo que las estrellas, al final, resultaron ser solo manchas en un lienzo, tal y como lo pensaban algunos pintores de épocas que ni recuerdo.

En fin... creo que es hora de que deje de perder el tiempo escribiendo esto, y regrese a terminar ese reporte que me pidieron... los adultos no sueñan, ni escriben historias, ni cuentos... esas son cosas de niños, cosas triviales, y sin valor alguno... y claro, ahora que soy un adulto y ya no un niño, terminar mi reporte, es lo mas importante... ¿o no?

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