En la vida siempre
hay días que quieres que terminen. Son como esas historias, en las que todo va
tan mal, que sabes que el final no puede ser bueno. Que los personajes luchan
tanto, y se encuentran con cosas tan malas, que no hay manera que sobrevivan a
los contratiempos.
En la vida, también
hay días que son aburridos. Son tan planos, tan iguales, tan simples, tan sin
chiste, que hasta flojera te da el pensar en dormir una siesta.
Empiezan como todos
los días, solo que un poco más temprano. En realidad no sabes porque, pero tu
despertador biológico hace que brinques de la cama dos horas antes de que suene
tu alarma, y ni siquiera te cuesta trabajo.
Te bañas, y el agua
esta a la temperatura exacta. Te vistes, y la ropa que te pones es la indicada.
Desayunas, y el café te quedo mejor que cualquier otro día. En la calle no hay tráfico,
el clima es el indicado (ni mucho sol que sofoque, ni muchas nubes que
preocupen).
Los planes son los
adecuados. La gente en la calle, y a los lugares que vas, no es demasiada. Solo
la suficiente para seguirte sintiendo dentro de la sociedad, dentro de este
planeta, para asegurarte que no lo estas imaginando.
Ríes como nunca, los
colores hasta te parecen más vivos. Hay pinturas que, parece, cobran vida. Y
los sonidos son más claros.
Llega la noche, y
llega rápido. La disfrutas igual que el día, pero así, sin más, llega la hora
de dormir.
Al día siguiente,
notas que todo es diferente. Que las cosas tienen otro sabor.
No entiendes bien
porque.
Siguen siendo las
mismas 3 cucharadas de café que pusiste en el agua. Despertaste, hasta un poco más
tarde. Pones la misma música. Pero no importa. Todo es diferente.
Recuerdas el día
anterior, y tus recuerdos también son diferentes. Puedes recordar cada paso,
cada frase, cada gesto. Aun escuchas la música que tocaban en esa placita, te
llega el olor de esa comida que pediste, y sigues disfrutando las risas de esos
chistes.
La vida esta hecha
de cosas, de días, de recuerdos. Hay muchos recuerdos que son fragmentados, que
solo llegan en pedacitos, y en ocasiones especiales. Pero son, estas cosas, y
estos días, los que te dan recuerdos que podrían durarte 24 horas. Son estos
recuerdos los que te hacen sentir vivo.
Si la edad, se
contara en las horas que han formado estas memorias, ¿qué edad tendrías?
Espero, que seas muy
viejo.


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