He recibido algunos comentarios y preguntas al respecto de la
teoría de los helados. Aunque no en el blog, si por mensaje o por teléfono. Así que espero que pueda responder a las preguntas, con
lo siguiente:
Ya sabemos que hay de muchos sabores, y que
para poder encontrar el favorito, pues tenemos que buscarle. Siempre, sin
querer que una vez probado el de cajeta, mágicamente queramos que se transforme
en nieve de fresa.
Sabemos que no se pueden devolver, y que
tienes que comerte de a uno por uno (sino, no los disfrutas), y que se necesita
un tiempo, para que se pase el sabor del helado que te acabas de comer.
Todo eso muy bien, pero quedan muchas cosas
que resolver. Porque no todo es tan sencillo, ¿o si? Van los siguientes casos,
algunos sugeridos, algunos prometidos.
Hace un tiempo, me serví un
helado. Pero cuando que me lo quise comer, ya se había
derretido… esperé demasiado tiempo??
Si ni tú estabas consciente del tiempo que había pasado, lógico es que tu helado se derritiera. Si
te lo sirvieron, y lo dejas ahí, sentado al rayo del sol, ¿qué crees que va a
pasar?
Ahora, si te lo comes en esas condiciones, te va a saber a lo que sea, menos a
helado. ¿Qué se puede hacer? Bueno, tienes dos opciones. La primera, se derritió, no me gusta, no me lo quiero comer. Si no te lo quieres comer,
tíralo. Listo. Así, sin remordimientos, ni cargo de consciencia. No hay que comerse cosas por obligación (luego hace daño).
La segunda, si de verdad sigues queriendo ese helado, pues vuélvelo a meter al congelador,
espera a que esté listo, y ahora sí, sácalo y te lo comes.
Ojo!! Si
lo sigues teniendo ahí, al lado de ti, pues es lógico que no se va a volver a
congelar. En primer lugar, porque tú no ofreces el ambiente frío de un
congelador. Luego, tienes que dejar pasar un rato a que vuelva a congelarse. Y
por último, tienes que estar consciente que ya no va a ser lo mismo. Ya no va a
salir en bolita, ni tampoco tendrá la misma textura, pero el sabor seguirá
siendo el mismo y lo puedes disfrutar igual.
Ahora, imagina que todos tus amigos (o en tu
familia), el único helado que se come, es el napolitano. Y de pronto, tú
probaste el de nutella, y te gustó muchísimo. Llegas a casa de tus amigos (o a
tu casa) con un bote de helado de nutella… y TODOS… te voltean a ver feo… te
reclaman, cómo que nutella???
Ya sabes que nosotros sólo napolitano, ¿para eso
te hemos educado, para pedir helados de nutella?... por favor!!! A tu edad
pidiendo helado de nutella, estás loc@!!!... Yo no sé con quién te estás
juntando últimamente, que te hace pedir esas cosas…
Familiar?? Bueno, pues yo sólo tengo algunas
preguntas… El helado, lo pediste tú?? El helado, lo pagaste tú?? Claramente a
los demás no se les antoja el helado de nutella, entonces quién más se va a
comer el helado, sino tú?? En caso de que fueras intolerante a la lactosa, y te
comes el helado, a quién le va a hacer daño??... Si todas las respuestas a
estas preguntas, fueron: “yo/a mí”… creo que los demás no tienen mucho que ver
en tu decisión de comer, o no comer helado de nutella…
Me fuí de viaje, y el helado de vainilla,
en Francia, sabe muchísimo mejor que en México. ¿Qué hago?
Esto suele pasar bastante seguido y, en caso
de no tener planes para quedarte a vivir en Francia, tendrías que preguntarte lo siguiente: tengo
una forma efectiva, y real de hacerme llegar helado de vainilla desde Francia
todos los días??? Si la respuesta es si… no tienes ningún problema, consigue tu
helado. Si tu respuesta fue no… tampoco tienes ningún problema, búscate un
helado acá, porque si no te quedarás sin nada.
Puede haber algún helado, en la heladería,
que no me quiera??
De entrada, debemos de entender algo. En
algún punto, nos toca ser el helado. Más bien, si soy el helado que no
quisieron?? Piénsalo bien, y pregúntate… si después de la probadita, no quiso
perdirme, que puedo esperar?? Que me dejen en el aparador a que me derrita??
Que me coman a medias, y me echen a la basura?? En este caso, el helado también
tiene poder de decisión, y no tiene porque irse con quien no lo vaya a querer.
Ahora, no esperen que si hay alguien que
pidió una probadita, a los 30 segundos de haberla probado se decida. Tienen que
darle un poco de tiempo. A ustedes también les conviene.
Cuando un helado se cae al piso, obviamente
se va a ensuciar. Puede haber pasado por diferentes cosas, no estaba bien
servido, el vaso estaba medio roto, el barquillo era muy delgado. O
simplemente, ustedes tropezaron, y el helado se cayó.
Independientemente de la causa, por lo
regular es muy difícil (sino, imposible) que un helado que se haya caído al
piso, sea levantado, limpiado, y se continúe comiendo. Habrá gente que si lo
quiera hacer, habrá quien no. Lo único es que, una vez que se cayó, ya nada va
a volver a ser igual. Se podrá limpiar, y será un proceso largo, y bastante
difícil. Se podrá cortar la parte sucia, y sólo comer lo que se pudo rescatar.
Pero una parte del helado (o todo) se va a perder en el proceso.
Con esto, termina la segunda parte de “Las
relaciones y los helados”. No sé si alguien más tenga preguntas, o quisiera
ejemplificar algo. Pero si así fuera, pueden escribirlo aquí abajo, y ya
contestaré.

Comentarios
Publicar un comentario