Los
helados son de esas cosas que son sencillas. Sus recetas no son tan complejas
como uno podría esperar. Pueden ser industrializadas, o muy tradicionales,
pueden ser de diferentes ingredientes. Pueden ser reconocidas, o de la calle;
baratas, o caras; muy sencillas, o muy elaboradas. Pero en algo estamos de
acuerdo: los helados a todos nos gustan (ya sea de agua o de leche, cada
quien).
Por lo
pronto, les tengo que decir, que a mí, los helados son una de las cosas que más
me gustan en la vida. Y es por eso que, cada que como uno, lo disfruto al
máximo. Lo que me llevó a una revelación poco esperada.
Un día,
después de haber comprado un helado de esos triples que acostumbro, me llegó un
momento de iluminación, y descubrí, que la vida es como una heladería gigante.
No me
creen??
- Hay helados de todos los sabores imaginables, desde el de chocolate, hasta el de menta con vainilla, pasando por el de guacamole, y el de pipian que venden en la feria de la nieve que hacen en Tulyehualco.
- Puedes pedir cucharitas del
que quieras, para ver a que saben.
- Te pueden servir tus helados
en conos, en vasos, en canastas, o en barquillos tamaño waffle.
- Te pueden dar sencillos,
dobles, triples, en smoothie, raspados, malteadas, y escuché alguna vez,
que existía un platón que traía 20 bolas de helado... cubiertas con crema
chantilly y unas cuantas cerezas (para el horror de los lectores)
- Te los puedes comer con
cucharita, o con la boca. Y puedes usar una servilleta, tu mano, o la
manga del suéter para limpiarte los restos.
- Hay de diferentes
ingredientes, leche, agua, leche deslactosada, premium, regular,
importados, nacionales, etc.
- Por lo mismo, el precio
varia.
- Hay un heladero que los
vende.
- Y no importa sexo, credo,
preferencia sexual, posición económica, afiliación política, nacionalidad,
o estatus actual de la credencial de elector... a todos les gusta el
helado, y en algún punto, todos lo han comido.
Tomando
esto en cuenta, la verdad es que es muy sencillo hacer un símil entre la vida,
y una heladería.
Hay heladerías
buenas, y malas. Y esto depende mucho, de los helados, de los dependientes, de
la zona en que se ubiquen, de la limpieza de la misma, el servicio, la
experiencia de compra, y muchas otras cosas…
La vida
es igual. Dependiendo de que tan bien la tengas, es como te la vas a pasar… y
muchas veces, pasa tan rápido como un helado… puedes comerlo lentamente y
disfrutarlo al máximo, puedes comerlo rápido y ni enterarte que sabor es el que
estás probando, o ya de plano puedes dejar que tu helado se derrita sin que le
hagas nada.
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