LA VIDA ES UNA HELADERIA GIGANTE


Los helados son de esas cosas que son sencillas. Sus recetas no son tan complejas como uno podría esperar. Pueden ser industrializadas, o muy tradicionales, pueden ser de diferentes ingredientes. Pueden ser reconocidas, o de la calle; baratas, o caras; muy sencillas, o muy elaboradas. Pero en algo estamos de acuerdo: los helados a todos nos gustan (ya sea de agua o de leche, cada quien).

Por lo pronto, les tengo que decir, que a mí, los helados son una de las cosas que más me gustan en la vida. Y es por eso que, cada que como uno, lo disfruto al máximo. Lo que me llevó a una revelación poco esperada.

Un día, después de haber comprado un helado de esos triples que acostumbro, me llegó un momento de iluminación, y descubrí, que la vida es como una heladería gigante.

No me creen??
  1. Hay helados de todos los sabores imaginables, desde el de chocolate, hasta el de menta con vainilla, pasando por el de guacamole, y el de pipian que venden en la feria de la nieve que hacen en Tulyehualco.
  2. Puedes pedir cucharitas del que quieras, para ver a que saben.
  3. Te pueden servir tus helados en conos, en vasos, en canastas, o en barquillos tamaño waffle.
  4. Te pueden dar sencillos, dobles, triples, en smoothie, raspados, malteadas, y escuché alguna vez, que existía un platón que traía 20 bolas de helado... cubiertas con crema chantilly y unas cuantas cerezas (para el horror de los lectores)
  5. Te los puedes comer con cucharita, o con la boca. Y puedes usar una servilleta, tu mano, o la manga del suéter para limpiarte los restos.
  6. Hay de diferentes ingredientes, leche, agua, leche deslactosada, premium, regular, importados, nacionales, etc.
  7. Por lo mismo, el precio varia.
  8. Hay un heladero que los vende.
  9. Y no importa sexo, credo, preferencia sexual, posición económica, afiliación política, nacionalidad, o estatus actual de la credencial de elector... a todos les gusta el helado, y en algún punto, todos lo han comido.
Tomando esto en cuenta, la verdad es que es muy sencillo hacer un símil entre la vida, y una heladería.

Hay heladerías buenas, y malas. Y esto depende mucho, de los helados, de los dependientes, de la zona en que se ubiquen, de la limpieza de la misma, el servicio, la experiencia de compra, y muchas otras cosas…

La vida es igual. Dependiendo de que tan bien la tengas, es como te la vas a pasar… y muchas veces, pasa tan rápido como un helado… puedes comerlo lentamente y disfrutarlo al máximo, puedes comerlo rápido y ni enterarte que sabor es el que estás probando, o ya de plano puedes dejar que tu helado se derrita sin que le hagas nada.

Pronto, empezaré a relacionar temas de la vida, con lo que sucede en una heladería. Van a ver cómo hay una similitud, que hasta puede llegar a asustar.

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