Hace tiempo se formó, lo que se denominó
como: la línea de golpeo.
Para los amantes del fútbol americano, el término les
resultará familiar; para los que no, explico. La línea de golpeo, es el grupo
de individuo, del equipo defensivo, que
mete presión al quarterback. Son esos tipos, que miden 2 mts de alto, por 2 mts
de ancho, por 2 mts de grosor… de esos que si se echan a correr contra una
pared de granito, la pared mejor se quita. Y que ya encarrerados, sólo se
detienen cuando detienen la jugada, o alguien se rompe algo. Y que además todos
juegan en equipo, para un mismo propósito.
Una vez entendido el concepto deportivo…
trasládenlo un grupo de amigos, y a la fiesta. Esa es MI línea de golpeo. No es
numerosa, no es muy llamativa (las líneas de golpeo en los equipos de
americano, tampoco recibe tantos reflectores… en parte porque muy pocas ocasiones
tocan el balón), pero eso sí, está conformada por tipos entrones, que juegan en
equipo, y que no se rajan.
La línea de golpeo está conformada por los
siguientes individuos: el Borrego, temible jarocho procedente de Poza Rica, que
vive en Veracruz, pero que se vino a dar sus baños de pueblo al DF por varios
años. El Alon, intrépido argonauta nacido en San Luis, adoptado en Zacatecas, y
hacendado enfrente del INP, por Perisur. Y por último, su charro negro, JC, más
chilango que los tacos de mollejas que venden en el mercado de Azcapotzalco.
La línea de golpeo, a diferencia de muchos
grupos de amigos formados desde la primaria, tuvo un origen “alternativo” por
decirlo de algún modo. Nos hicimos amigos, como se hacen los mejores amigos:
entre golpes y cervezas. Es decir, íbamos juntos a entrenar kick-boxing, y los
jueves nos juntábamos a discutir técnicas de socialización en algún bar que nos
aceptara sudados, golpeados, oliendo a lonol o árnica, y en ropa deportiva.
El nombre de “línea de golpeo” salió en una
de esas tertulias, y se demostró en todas ellas. Siempre íbamos listos para la
acción, a ver a quien se podía conocer, o a ver con quién podíamos bailar.
Nunca aceptábamos un “no” como respuesta, y si a alguien lo bateaban, le
echábamos montón a la susodicha para que cambiara su actitud. Pero para que no
se malentienda, y comprendan las tácticas utilizadas por el contingente, daré
un ejemplo.
Lugar: Antro de moda en el sur de la ciudad.
Situación: “X”, identifica a su presa, y
decide ir a platicar con ella. Los demás echan porras desde la mesa. “X”, se
acerca a la mesa de la susodicha, circula el área, ve su ventana de
oportunidad, y ataca. Batazo de home run... y viene la conversación.
- Qué pasó compae?
- Pues nada, que no quiere platicar. No sé, se puso de sangrona.
- Quién fue?
- La que está viendo para allá.
- No, pues vamos.
- No wey, ya para que.
- No wey, vamos con ellas. Que no estén de payasas.
Era un grupo de varias amigas,
del cual, sólo estaban dos en la mesa. Nosotros éramos tres. La estrategia de
juego: jugada de engaño, con presión en los costados.
La táctica sale a la perfección.
Uno llega con la amiga, se
presenta, la toma de la mano, y se pone a bailar. Los otros dos, al mismo
tiempo, llegan con la “buena onda”. Se colocan a los costados. El “bateado”
inicia la conversación:
-
Hola, ya regresé.
-
No, neta no.
La niña se voltea hacia el otro lado, y ¡oh,
sorpresa!
-
Hola, oye, por qué no quieres platicar con mi amigo?
-
Qué? Y tu quién eres?
-
Soy “Y”, amigo de “X”.
La niña se vuelve a voltear, y…
-
Entonces qué? Cómo te llamas?
-
No!!! Neta no, ahorita no… por favor…
-
Bueno, pero por lo menos dile tu nombre a mi cuate – dice “Y” por
atrás –
La “buena onda” voltea desesperadamente a
buscar a su amiga. De pronto, la ve bailando. Sus otras amigas, ya no existen.
Ella está sola.
-
Entonces quieres bailar??
-
Qué?! – se voltea –
-
Bueno, si no quieres bailar con él, baila conmigo – ella se ríe,
éxito!! –
-
Jajaja, no neta, es que ahorita no estoy de humor. No es por ustedes,
pero bueno, me llamo “N”, ustedes cómo se llaman??
El trabajo en equipo, un vez más, funcionó a
la perfección. Tan bueno fue el trabajo, que la amiga que uno de nosotros sacó
a bailar, terminó siendo novia.
Y así como ésta, hemos tenido varias
experiencias. De las cuales han salido frases inmortales como:
- Yo, cuando salgo en la noche, siempre me ligo a pura guapa. Lo malo, es que cuando las vuelvo a ver, no siempre siguen tan guapas como esa noche.
- No si el problema, no es que hayamos hecho 12 horas a Zacatecas… es que este wey se sabe todas las de su IPod, y no paró de cantar!!!
- Que creen??!! Ya tengo novia… luego les explico cómo estuvo, es que… ahorita les hablo que ahí viene!!!
Llevamos ocho años de conocernos. Sólo una
vez hemos tenido novia los tres al mismo tiempo. Es muy difícil que los tres
salgamos juntos (cuando pasa, una foca bebé muere en el polo norte). Siempre
nos estamos regañando de las “burradas” que hace el otro. Y siempre hay uno,
que es más responsable que los otros en la fiesta, y que para cualquier
tontería que vaya a pasar.
A lo largo de estos ocho años, a pesar de que
ya no nos vemos tanto (debido a horarios, compromisos, y lugares de
residencia), los lazos se han conservado, y hasta fortalecido. Y pese a las
muchas diferencias que hemos tenido en este tiempo, creo que la “línea de
golpeo” va a seguir ahí, para cuando cualquiera de nosotros la necesitemos.
Este artículo, no fue uno de debrayes, ni uno
con mensaje. Sólo fue un pequeñísimo tributo, a dos de las personas que, desde hace ocho años, me han hecho pasar
grandes momentos en mi vida. A mis mejores amigos, el Borre, y el Alon, se los
dedico, con todo mi cariño.
Larga vida, a la línea de golpeo!!!
P.D.: Si no se quejan mis cuates, y no pegan
el grito en el cielo, por los atentados de ventaneo… luego les cuento una historia
completa de la línea… sólo que nombres, lugares, y horarios, serán modificados para
conservar el anonimato… jajajajaja

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