EL BULLY DEL SALON Y LA GUERRA CONTRA EL NARCO


Hay muchas opiniones respecto a la guerra que se está librando contra el narco, todas son válidas y valiosas. Creo que entre más informada esté la gente, se le puede encontrar un mejor solución.
Yo, quiero expresar la mía. Y para esto, voy a utilizar un ejemplo. Sin tratar de simplificar la situación, creo que puede ser bastante ilustrativo.

Todos los que hayan pasado por la secundaria, podrán identificar esta situación.

En el salón de clase, siempre había un tipo que era el más grande, el más fuerte, y el más bravucón. Por lo regular también era el más maldito, y por lo mismo, era el “bully” oficial. Sólo bastaba con que te viera feo para que te quitaras de su camino, o agacharas la mirada. Ahora, imaginen que nuestro bully, además cobrara por “protección”. Esto te dejaba dándole tu lunch, o tu lana al neandertal en turno.

Este "afable" personaje, está en la escuela desde primaria, y es lo suficientemente inteligente para continuar en la misma. Con esto no me refiero a que saque buenas calificaciones, sino que, al ser varias sus víctimas de bulleo, tiene varias quejas ante profesores, y dirección. Por lo mismo tiene que cuidarse las espaldas.

Si tienes el infortunio de ser su víctima de preferencia (o sea, te agarró de su puerquito), tu vida diaria es un infierno, y tienes que hacer algo para salir de ahí. No porque te pase diario, y todos se hayan acostumbrado  la existencia de este tirano, quiere decir que está bien.

Ahora. Imagina que un día estás hasta las narices, ese día, cayó la gota que derramó el vaso, ahora sí, decidiste que hoy es cuando te zafarás del dominio de este fulano.

Sabes que si vas a hablar con los profesores, no va a pasar absolutamente nada. Esa situación te enoja por demás, te le paras de frente al bully, y le dices: “A la salida, tu y yo, en el parque”.

Él se ríe, te dice que sí. Algunos compañeros tuyos, incrédulos, llegan y te preguntan si es en serio tu “amenaza”. Tú, convencido, reafirmas tu decisión.

La campana suena, te pones nervioso, llegas al parque. Ya está el neandertal esperándote. El ritual de empujones, e insultos empieza, y casi de inmediato, empiezan a volar los golpes. La pelea transcurre, y entre patadas y jabs, piensas: ¿habrá sido lo mejor, retar a este cuate a los golpes?

La respuesta, a estas alturas en realidad, no importa. Si en ese momento decidieras que no fue lo mejor, y dejas de pegarle al otro; va a pasar lo siguiente: te van a moler a golpes, el bullying continuará el día de mañana, y tu tarifa va a aumentar.

En otras palabras, la decisión de pelearte, te tiene atrapado. No importa cuántas lesiones, y dientes pierdas, o le tires, tienes que terminar esto.

Fue una pelea mal escogida? Claramente. Fue una decisión tomada con los riñones, y mal medida? Definitivamente. Tenías otras opciones, antes de haber llegado a esto? Por supuesto.

Si extrapolamos esta situación, al país y su guerra contra el narco, podemos ver muchas similitudes.

La guerra, es una pelea mal medida. Nunca se imaginaron que la situación se iba  tornar tan violenta, y que fuera a costar (hasta el momento) más de 50,000 muertes.

Fue una decisión mal tomada. No puede ser, que con más del 60% de la población del país, viviendo de la ilegalidad (recordemos que los ambulantes, taxis piratas, puestos de comida, y varios trabajadores, no pagan impuestos; al pan, pan; y al vino, vino), decidas que lo mejor es irle a pegar a los que tienen pistolas.

Definitivamente había otras opciones. De entrada, tendrías que ver si tienes aliados en la “cadena de la droga”. Al parecer a USA, no le importa mucho lo que pase, mientras no pase en su territorio. Y entre más balazos haya, mejor para ellos. Al final son los que venden el armamento, al ejército y al narco. O sea, no le pierden.

Qué es lo que se puede hacer? Por el momento… desafortunadamente, igual que en el ejemplo… seguirle, y aguantar. La guerra, ahorita, ya es de todos contra todos. Al parecer (según un reporte de agencias de inteligencia de USA) la parte “ejecutiva” (o sea, los "hombres de negocio") de los cárteles, se está moviendo hacia centro América, y nos dejaron a los gatilleros, o sea, a la parte más violenta y sin visón de negocio.

No creo ser el indicado, siquiera, para sugerir una solución al problema. Y este artículo, no pretende ser una crítica, ni tampoco aportar una propuesta para terminar el problema. Sólo quise compartir mi visión de la situación.

Definitivamente, es una situación desesperada, que tiene al país inmerso en una inseguridad como pocas veces. De alguna manera se le tiene que dar solución. Y definitivamente, esta solución no va a llegar por la vía armada. No podemos dejar las soluciones sólo en manos del gobierno, (de alguna manera ya vimos cuáles son sus opciones) sino empezar a tomar responsabilidad como sociedad que somos, y empezar a recuperar nuestro país.

Tenemos ejemplos como el de Colombia. Donde la guerra contra el narco, y las guerrillas, los llevó a ser uno de los países con más minas antipersonales en el mundo. Lo que ha ocasionado más de 8,000 muertes, la mitad de ellos niños. 

Pero los colombianos que recuperaron su país, fueron las mismas personas que, con sábanas blancas ondeando desde sus ventanas; gritos de "basta" al unísono, tratando de callar los balazos (y esto es literal, no estoy tratando de ser poético), y con MUCHO sentido de comunidad, sacaron de sus calles, al narco, a la policía, a los militares, y a las guerrillas. 

Fue la gente, la que recuperó los espacios que les habían sido arrebatados, no sin antes pagar su cuota de sangre, y con un hartazgo al límite. Pero lo hicieron sin armas, sin violencia, y sin tener que matar a nadie.

Un ejemplo de ello, es el cantante Juanes. Con su dinero, está financiando la búsqueda, retiro, y desarme de las minas que existen en las zonas afectadas, así como tratamiento para las personas que tuvieron el infortunio de encontrarse con una de ellas. En teoría, es una labor que tendría que estar haciendo el estado, pero si no lo hace, entonces quién?... vamos a esperarnos a que alguien venga a cambiar la realidad que no nos gusta vivir? O vamos, de una vez por todas, a tomar las riendas de nuestra vida, de nuestra sociedad, y de nuestro país, y hacer algo al respecto?

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