(Pensé que se me había perdido... pero fue una gran carta, y una GRAN actividad. Curso de Introducción al Servicio Social, Colegio Vistahermosa 2010)
A lo largo de estos días, hemos visto las
diferentes realidades que conforman nuestro país.
Vemos, que nuestro México tiene problemas de
todo tipo: sociales, económicos, ecológicos, tecnológicos políticos, etc.
El panorama, puede que no se vea muy
alentador, sobre todo considerando los niveles de desigualdad que vivimos. Pero
en estos días, también aprendimos a ver qué rol jugamos dentro de un grupo.
Entendimos la importancia de atrevernos a dar el primer paso, aún cuando no
sepamos con seguridad que es lo que nos espera del otro lado.
Si, la realidad a veces es dura, y los
contrastes muy fuertes. Pero sobretodo, muy variados, lo que hace difícil
definirla.
Y México es un país muy difícil de definir,
pero muy fácil de querer.
Es un México mágico, de contrastes y
contradicciones.
Y éste fin de semana, fue dedicado a él.
A este México, de culturas milenarias, y a la
vez pujante, moderno y vigoroso, que a pesar de todas sus miserias y fracasos
marcha con la frente en alto hacia un gran futuro, y del que podemos ser
ejemplo.
A este pueblo que todavía arregla discusiones
con pistola en mano, pero que ama y recibe a todos con los brazos abiertos. Que
no respeta la ley, se burla de la autoridad, pero que en un momento de crisis
nacional se levanta como uno sólo para ayudar.
A este país que reniega de todo lo español,
pero que en su Virgen de Guadalupe, su amor al caballo, a la guitarra, a los
toros y a la charrería, en su orgullo y hombría, es el más español de todos los
países de América.
A este México, donde la verdadera democracia
surge alrededor de un puesto de tacos donde se mezclan el güero, el moreno, y
el castaño, el profesional, el cargador y el estudiante, la dama de sociedad y
la muchacha, para servirse todos, salsa con la misma cuchara de palo y entrarle
a los de barbacoa, mixiote y carnitas.
A este México de las grandes ciudades y los
pueblos que aún no cuentan con luz eléctrica. De Torres Mayores, Catedrales, y
Centros Históricos. De escuelitas rurales, y Ciudades Universitarias. Del Palacio
de Bellas Artes y casas de lámina.
A este México de ferias pueblerina y de
juegos olímpicos y mundiales de fútbol, del burrito y el metro. De la sinfónica
y los mariachis. Del patrioterismo del 15 de Septiembre, las mentadas de madre,
y la devoción casi religiosa al 10 de Mayo.
A este México del “¿Qué me ve?”, y del “soy
su humilde servidor y esta es su humilde casa”.
A este México de segundos pisos y caminos de
mulas perdidos en la montaña. De ateísmo oficial, y de peregrinaciones
guadalupanas el 12 de Diciembre. De inmensamente ricos, y de inmensamente
pobres. De niños que duermen en la banqueta tapándose el frío con un periódico,
en el que posiblemente se relata a todo color la fiesta que dio un
multimillonario el fin de semana.
A éste México del 3º de secundaria del CVH
completamente desconocido para mí el viernes; y de los Dragones Rojos, los
Verdebuenos, los Titanes, los Trocitos de estrella, los Demorados, los Globos
Hinchados, los Moños Ronaranjosos; a quienes aprendí a querer por todos y cada uno
de sus integrantes.
De los chavos incrédulos que no cantaban, y
de mis nuevos animadores que organizaban el “fifai”, la oruga verrugita, la
zarza y la mora, y Joaquín el calcetín; que se llenaron de lodo y pintura y
risas como si tuvieran 8 años nuevamente. Que vivieron Colonias por primera
vez, y que la casa ya los está esperando de vuelta.
A ésta gente introvertida y eufórica que
somos.
A éste México que puede tener un gran futuro,
y que puede cambiar, y que puede crecer tanto como cada uno de nosotros quiera.
A éste México que necesita de nuestra ayuda,
y que necesitamos de él. A éste México que queremos, y que nos adora.
A éste México que nos pertenece a todos, porque
todos somos México.
Es a éste México al que hoy quiero invitarlos
a ayudar, porque somos nosotros, porque es nuestro, porque aquí vivimos, y
porque sin cada uno de nosotros, este país no sería igual.

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